La Rioja auténtica: Consejos para descubrirla de cabo a rabo

De las mejores regiones de España para descubrir. Y anoten la palabra. Descubrir es un término al que la mayoría de los turistas ya no están acostumbrados.

Pero La Rioja, esa región del norte de España, es uno de los pocos lugares a los que las guías de viaje no han podido batir. Es un lugar que se debe descubrir, antes que recorrer. Y la mejor forma de encontrar esa Rioja majestuosa es a través de las pequeñas cosas, de lo más rural, auténtico y sencillo.

Los monasterios de San Millán de la Cogolla

Se dice que en La Rioja comenzó el idioma que conocemos ahora mismo como el castellano. O español para otros.

Y testigo de aquello es uno de los dos monasterios más importantes de La Rioja, ubicados en el pueblo de San Millán de la Cogolla.

Las Glosas Emilianenses, los primeros textos escritos en la lengua castellana, se encuentras alojados en el monasterio San Millán de Yuso. “El de Yuso”, como le dicen.

Y está también el de Suso, ambos declarados Patrimonios de la Humanidad. Aunque este es un poco más pequeño que el anterior, es igual de bonito para ver.

¿Te gusta el vino? Acude a Haro

Lugares con historia vinícola por demás hay pocos en el mundo. Pero en La Rioja, abundan por doquier. Haro es uno de esos lugares, y su barrio de la Estación es el epicentro de esta cultura que trasciende de fronteras y épocas.

El vino es más que una bebida para los habitantes de La Rioja. Se ha convertido en una forma de vida, en una actividad que consume la mayoría del tiempo de los riojanos, por lo que no se harán esperar pueblos como Haro, donde las bodegas y los restaurantes artesanales te inmiscuyan en el hábito de la degustación de vinos.

Un pedacito del Camino de Santiago

Si eres creyente, de seguro que el Camino de Santiago te suena. Es uno de los caminos de peregrinaje más importantes del mundo, inmortalizado en un libro de Paulo Coelho.

Y en La Rioja, entre tanto vino e historia, hay un pedacito de ese Camino de Santiago. Es el pueblo de Nájera, incluido dentro de ese camino de peregrinación católica, y donde sus calles empedradas, las ruinas del castillo y hasta el Monasterio de Santa María la Real enganchan a cualquiera desde la primera mirada.

Sí. La Rioja es para descubrir.